Macarena López-Roberts viaja al interior del poliedro

27 noviembre, 2015 / Noticias Aeropress / 0 Comments /

Su padre, Mauricio López-Roberts, marqués de la Torrehermosa, fue condenado a 10 años de cárcel en 1990, como presunto encubridor del asesinato de los marqueses de Urquijo (1980). El libro que publica ahora su hija Macarena no tiene nada que ver con este episodio, ni el presunto padre de Alejandra Terry (la protagonista) es su propio padre… presuntamente (“mi padre no era ni tan tarado, ni tan hostil, ni tan canalla, pero sí comparten esa personalidad, esa fuerza, esa dureza, ese ser disciplinario”).

Dicho esto, ya solo queda hablar de La cara oculta del poliedro (Pentian), la primera novela de Macarena López-Roberts (Madrid, 1969), experta en publicidad y marketing, que da con este libro un salto sin retorno a la literatura de ficción.López-Roberts ha llegado a las librerías, asegura, para quedarse.

Todo el tiempo de escritura se lo ha pasado, reconoce, haciendo viajes interiores: “Alejandra me ha obligado a meterme dentro de mí para ver qué le podía aportar a este personaje”.

El personaje en cuestión es una mujer luchadora, casada, con un hijo, profesional de éxito y miembro de una familia de cierta alcurnia. Un día recibe la noticia de que quien ella creía que era su padre no lo es (no desvelamos nada que la autora y la actriz Alicia Borrachero no contasen ya la tarde de la presentación, en Madrid). En la misma carta en la que le desvela este secreto, su madre muerta le encarga salir a buscar a su verdadero progenitor.

“Todo el rato he estado haciendo un viaje al interior de cada personaje para que Alejandra pudiera ir encontrándose con cada uno de ellos”, asegura y explica que no tiene mañas de escritora resabiada: “Uno escribe de lo que sabe, de lo que siente, de lo que conoce. Cuando uno se sienta a escribir no tiene más remedio que mirarse dentro. Hablas de los lugares en los que has estado, los vinos que has bebido, las comidas que has disfrutado”.

“Me ha servido como terapia para entender los mecanismos interiores del ser humano”, piensa Macarena, que dice haber aprendido de Alejandra (o con Alejandra) muchas cosas.

Tanta introspección no ha sido fácil ni cómoda, como se puede entender. De hecho, estuvo a punto de no terminar la novela, “porque me estaba presionando demasiado”, desvela, y confiesa que en los dos años que tardó en terminarla ha conocido la inseguridad y el miedo a la hoja en blanco, pero también “la necesidad de seguir atendiendo a esos personajes que crecían a medida que yo los escribía”.

No le ha quedado mal sabor de boca o no repetiría, y Macarena ya está dispuesta a repetir con una segunda parte cuya trama tiene ya algo más que esbozada.

“Es fácil entrar en Alejandra, es como una amiga; te apetecería tener una amiga como ella, una hermana”, comenta la autora que justifica el título en las distintas caras que tenemos los seres humanos.

Ya dijimos que ha descubierto lo que quiere ser de mayor: “Ser escritora me nutre, me alimenta el alma. No veo la tele, me gusta leer, cocinar e imaginarme cómo serían las cosas si no fueran como son. Me río de mí cuando escribo, cuando hago una rima ñoña, me quedo sin adjetivos o repito mucho una palabra. Mi intención es seguir nutriéndome de experiencias para seguir teniendo cosas que contar”.

En esa declaración de principios no cabe el miedo a los prejuicios. “Soy marquesa de la Torrehermosa porque mi padre y el padre de mi padre lo fueron, pero soy una mujer normal, trabajadora, tengo un gato, no tengo propiedades, no llevo joyas… Lo único que tengo diferente a otros muchos es una educación muy concreta que no es ni mejor ni peor. Nunca he salido en las revistas. Si el título fuera aparejado con una ganadería y siete castillos, lo que habría hecho hubiera sido pulirlo y compartirlo, porque no está la cosa para almacenar”. Amén.

Fuente: Esther Alvarado, El Mundo


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